Yo siempre me había preguntado por qué nadie me gustaba, ¿cuál era el problema?
Recuerdo una conversación que tuve con mi padre cuando era pequeña, no debía tener más de 8 años cuándo le pregunté cuándo podríamos tener novio, y ahora evidentemente no recuerdo bien si yo deseaba tener uno o si simplemente quería saber la opinión de mi padre. Él se rió y me dijo que lo más importante debía ser la escuela. Yo sabía que de la escuela se salía a los 18 años, ni siquiera contaba con la posibilidad de que existiera la universidad, y lo único que dije fue "entonces tendré mi primer novio a los 18 años". De nuevo mi padre se rió y me dijo que no creía que fuese a pasar tanto tiempo, yo no veía motivo para que ocurriera antes.
Ahora mismo tengo 16 años y nunca he tenido un novio. No debería sonar para mí tan extraño, ya que mi plan inicial era esperar hasta los 18 años para tener mi primer novio, pero todos los que me rodean parecen muy extrañados con mi falta de interés. Mi madre lleva diciendo que soy lesbiana desde que tenía más o menos 10 años, oírlo de ella no me extraña y después de un tiempo ni siquiera me duele, pues antes solía tomármelo como una ofensa. Pero más gente ha insinuado que soy lesbiana desde entonces. ¿Qué les lleva a pensar de esa forma? Digo, yo soy consciente de que nunca he mostrado ni el más mínimo interés en ningún hombre pero estoy segura de que tampoco lo he mostrado hacia ninguna mujer, así que ¿de dónde ha salido esa extraña conjetura?
Estando en primero de preparatoria me planteé más seriamente si había algo mal en mí, me pregunté si alguna parte de mí estaría averiada y ese fuera el motivo por el cual no soy capaz de sentir amor por nadie. En un principio, después de revolver el internet en busca de una respuesta a mis dudas encontré una curiosa palabra: arromántica. Me sonaba convincente, describía bien lo que yo era, una persona que no siente atracción romántica por nadie.
Pero ahora me doy cuenta de que mi falta de amor no se reduce simplemente a las relaciones, lo cual plantea un nuevo problema para mí.
Después de la muerte de mi tía me di cuenta de lo monstruosa que mi presencia resultaba entre los dolientes, pues en ningún momento derramé ni una sola lágrima, estuve calmada y hasta un tanto molesta por la gran cantidad de inconvenientes que la muerte de una persona me traía a mí personalmente, como por ejemplo, no poder ir a la escuela para asistir al funeral o tener que asistir a las misas aún siendo atea. Traté de librarme de la absurda responsabilidad de quedarme a velar el cuerpo inerte de una persona, un cuerpo que por dentro ya se había comenzado a podrir.
Unos meses antes de la muerte de mi tía un gatito de menos de un mes de edad se había muerto a pesar de mis esfuerzos por hacerle sobrevivir después de ser abandonado por su madre. Lloré por el gatito y sufrí por el, mucho más de lo que me parece que sufriría por cualquier persona en el mundo.
Me di cuenta de lo mucho que adoraba a mi gatito Momo y de lo genuinamente triste que me hacía la simple idea de que algo malo le pasara y simultáneamente caí en la cuenta de que la falta de afecto se limitaba exclusivamente a los humanos, más específicamente a aquellos que tienen alguna relación conmigo.
Me dediqué a escarbar en mis recuerdos en busca de una explicación para este problema, ya que el internet me había fallado en esta ocasión. Me remonté hacia mi turbulenta niñez, llena de dolores innecesarios, ofensas, gritos, golpes, demandas y peleas. Me encontré con mi diario de los 11 años, en donde me proponía quedarme sin sentimientos y en mi mente aterrizó algo borroso el recuerdo de una yo mucho más joven pensado que "si nunca me hago cercana a nadie, su partida no me hará ningún daño".
A una edad muy temprana ya había comprendido que las cosas se acaban, y mucho más rápido de lo que la gente admite, yo sólo me estaba preparando para las partidas. ¿Estaba rota desde entonces? Yo no creo que fuese así de fácil, yo solía ser una niña muy emocional, una llorona.
A los 12 años suele comenzar la adolescencia, ¿no es verdad? Pues a esa edad las cosas comenzaron a cambiar. En primero se secundaria hice quizás dos amigos, de los cuales hoy no conservo ninguno, a todos los perdí de formas legítimamente penosas. ¿Podría ser que estoy tan preparada para perder a la gente que yo misma me encargo de perderlos?
A los 12 años me volví extrañamente inteligente, siempre lo había sido, pero moderadamente. Gradualmente desde mi cumpleaños muchas cosas que se me complicaban comenzaron a tener sentido, algo como una revolución intelectual se libraba dentro de mi cerebro. Es por eso que cuando entré a la secundaria fui inmediatamente la mejor del salón, puesto que he mantenido hasta el día de hoy.
¿Lo hago a propósito? En un principio sí, pero hoy estoy convencida de que las calificaciones no tienen ningún valor, y si sigo manteniendo el mismo nivel es porque sinceramente no tengo nada que hacer aparte de la tarea.
No tengo ninguna pretensión, ninguna ambición, no soy en absoluto materialista, no tengo interés en los deportes ni en las relaciones sociales, mucho menos amorosas. ¿Ves? No tengo nada que hacer, soy una caja vacía.
¿El gran incremento de mi astucia se halla de alguna forma ligado a la pérdida de sentimientos? ¿La adolecencia, la inteligencia y los sentimientos están de alguna forma relacionados? Mi única salida por el momento es pensar que sí, pues de otra forma tendría que sumergirme en las turbulentas aguas de la psicología y por supuesto, atenerme a la despreciable posibilidad de tener algún tipo de trastorno mental. Depresión, fobia social, autismo, narcisismo, asperger, ya los he visto en mi investigación, ninguno me gusta, aunque supongo que así debe de ser. Aunque la depresión me suene la más posible, ¿No es la gente con depresión capaz de amar a pesar de todo? Tener depresión explicaría algunas cosas, pero ni de chiste podría explicarlo todo.
Me he planteado la posibilidad de ir con un psicólogo, creo que podría ser de ayuda al menos para saber qué se supone que tengo. Tengo muchas preguntas, muchas no las puede responder el internet, a pesar de buscar en dos idiomas. ¿Una persona podrá responderlas? Para eso han estudiado ¿no es así?
Desde que entré a la preparatoria mis problema con las emociones y las relaciones se ha hecho mil veces más evidente, en un año entero no hice ni un sólo amigo, probablemente no dije más de 1000 palabras y comencé a odiar a los adolescentes. Uno podrá decir "Eres una adolescente, ¿Cómo puedes odiar a los adolescentes?", yo sólo podría explicarme de una sola forma: no me siento como una. Al principio pensé que todo se reducía a lo mucho que detestaba el ruido y lo mucho que a los adolescentes les gustaba hacer ruido. Todo es drama, exageración, peleas, ruido, amor, en ocasiones sexo, alcohol, cigarros y hasta droga. Una persona tan vacía y lejana a todo como yo simplemente no encaja en ese ambiente y ser obligada a estar entre ellos simplemente me saca de quicio. Al comenzar la preparatoria, durante los primeros tres meses, lloraba constantemente cuando llegaba a mi casa, siempre a solas, porque odio llorar. Lloraba por lo mucho que odiaba el ambiente desastroso en el que había sido metida y por todos los medios he tratado de hallar una escuela donde todos estén callados, porque yo simplemente no me sentía capaz de soportarlo.
Eso me llama la atención, porque hasta segundo de tercero de secundaria yo soportaba muy bien el ruido y los dramas sin sentido de mis compañeros. Yo siempre he sido callada, pero cuando hablaba lo hacía bastante, tenía mucho para decir y en general, el ruido para mí no representaba un problema. Pero desde que comenzó la preparatoria mi voz no se ha vuelto a escuchar en la escuela y mi aversión hacia el ruido ha llegado a un nivel que probablemente no es sano.
Ahora, después de pensarlo por un rato, puedo decir que mi odio estaba erróneamente dirigido hacia los adolescentes, porque lo que realmente odio son las actitudes que generalmente se relacionan con ellos y que ahora sé que tendré que encontrarme a donde quiera que vaya, tenga la edad que tenga.
Las cosas han vuelto a cambiar justo como lo hicieron hace 4 años, pero esta vez no me estoy volviendo más inteligente, sino mucho más inapta para pertenecer a este mundo.