viernes, 24 de julio de 2015

Deseos de una criatura muy rara.

Cuando veo la Luna siento que mi corazón late más fuerte. Tan brillante y blanca, se mezcla con la oscuridad y es tan generosa que le brinda su esplendor con discreción, sin llegar a ser cegadora como el Sol. La manera en la que las estrellas la acompañan es preciosa, adoro como el cielo de un azul tan oscuro que es casi negro se convierte en un agradable azul rey con la ayuda de la luna y las estrellas. Cuando era más pequeña, sin que nadie me dijera nada, me imaginé que algo tan lindo como la Luna debía ser madre del mundo, siempre creí que la Luna era capaz de conceder deseos, yo siempre le rezaba a la Luna, siempre le pedía deseos. Quería dinero, quería comida, quería juguetes... que lindos eran esos días, la Luna ha sido testigo de ello. Ha pasado el tiempo. Ha pasado mucho tiempo.
Sin embargo, ahora ya no creo en creadores, ni en deseos, ni en milagros. La Luna no puede pensar ¿cierto? tampoco puede vernos, no puede cumplir deseos. Me parece triste la realidad Geniy, me encantaría que mis pensamientos pudieran convertirse en realidad. Sería tan lindo que mi fantasía fuera mi realidad.
Si todos mis deseos se cumplieran...
El dinero no existiría.
Los animales no existirían, aquí solo estaría yo.
La Luna sería mi amiga.
El Sol nunca saldría.
Las plantas me escucharían.
No necesitaría comer.
Dormiría todo el tiempo.
Andaría todo el tiempo bajo el agua.
No habría motivo para madurar.
Todo podría hacerse realidad, pero nada sería real.
Ninguna clase de Dios existiría.
Yo sería completamente feliz, Geniy...

No hay comentarios:

Publicar un comentario