Hace por lo menos un año leí la historia de una chica japonesa llamada Junko Furuta. Junko era una chica normal, por lo que he entendido no le faltaba mucho para acabar la preparatoria y tenía muy buenas calificaciones. No tenía novio y parece ser que no estaba interesada en tenerlo. Por alguna razón, unos chicos de la mafia japonesa (yakuza) pusieron su mirada en ella, probablemente la peor suerte que pudo haberle tocado a Junko. Para ahorrarme la tortura mental de recordar lo que hicieron con ella tan solo diré que la secuestraron, la violaron, la torturaron, la quemaron, la asesinaron, la metieron en un barril lleno de cemento y para acabar la historia, sus captores fueron liberados.
En cuanto terminé de leer esta historia no creía que fuese real, mas que eso, no quería creer que lo fuese. Sin embargo, esta historia (si bien es probable que haya algo de exageración en ella) es en definitiva real, y aún cuando me gustaría que eso fuera lo peor, lo cierto es que no es así. Cosas como estas no son algo que haya quedado en el siglo pasado, y mucho menos algo que pase una vez cada cien años, estoy completamente segura de que ha pasado mucho mas que un par de veces, muy probablemente las historias que hay para contar son incluso peores que la de Junko, gente como los jóvenes yakuza hay sin duda por montones y, para colmo, es un hecho que estos casos se repetirán por mucho mucho tiempo, talvez para siempre.
Hay documentación de casos similares a los de Junko, se conocen miles de atrocidades cometidas por seres tan repugnantes como los secuestradores de Junko, todos estamos al tanto de que la tortura existe y se usa con mas frecuencia de lo que es sano especular. No puedo llegar a imaginar lo espantosa que fue la tortura de esta chica, así tampoco quiero imaginar cuán peor pudo haber sido.
De los secuestradores de esta chica ninguno tenía más de 17 años, piensa bien en esto, una persona con tan solo 17 años fue capaz de idear algunas las torturas mas espantosas de las que oído hablar en toda mi vida. Algunos dirán que la capacidad para maquinar atrocidades se debe en parte a la nacionalidad de los secuestradores, pero yo estoy segura de que no es así, gente de este tipo está repartida en el mundo entero y lo peor es que ni tu ni yo podemos hacer nada por cambiarlo.
Leyendo esta historia sentí un asco que nunca había sentido en mi vida, un asco muy diferente del que se siente al ver un animal muerto o un insecto. Es el asco hacia mi propia especie.
No importa hacia que dirección quiera mirar, no importa si pienso en el pasado, el presente o el futuro, no importa la parte del mundo en la que quiera fijarme, los humanos son los insectos mas asquerosos que hay en el mundo. Ningún animal, absolutamente ningún ser vivo es tan repugnante, tan ponzoñoso, tan invasor y tan destructor como un humano. ¿Qué puede haber peor que un ser que mata a otro de su propia especie? Probablemente me dirás que muchos animales también hacen esto pero ¿cuántos de ellos lo hacen conscientemente y por el simple gusto de observar su sufrimiento?. No importa la clase de insecto que quieras citar, no gastes tu tiempo en buscar un feroz y gigantesco reptil, te puedo asegurar sin ningún temor a equivocarme que los seres humanos son lo peor que le pudo pasar al mundo.
Nada mas triste que pensar que de hecho lo peor que podría pasarte a ti es precisamente caer en las manos de un ser humano, lo cierto es que ningún animal en este mundo podrá ser capaz de torturarte tanto como un humano puede hacerlo. Si mueres ahogado, quemado, envenenado o devorado por un fiera, tu martirio no será ni la cuarta parte de lo espantoso que sería si murieras a manos de un humano que desea divertirse contigo.
Esta historia no es nueva, lo sé, querer traer de vuelta a la memoria de la gente una historia tan espantosa como esta no es tan solo una idea que tuve para divertirme un poco, tan solo pienso que hacer a la gente darse cuenta de lo terrible que ellos mismos pueden llegar a ser no traerá tantos problemas como puede parecer. En realidad esta entrada no será nunca vista por la gente que debería verla, de ninguna manera acabará con la suciedad de la naturaleza humana e incluso mientras escribo esto las desgracias ocurren sin parar en todo el planeta, pero la simple idea de que estas letras puedan hacer que un humano sea menos asqueroso es suficiente para mí, de esta forma me doy por satisfecha.
domingo, 10 de enero de 2016
Los humanos: La plaga mas repugnante.
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