jueves, 20 de mayo de 2021

Hola, Regina.

Hoy estás cumpliendo 20 años, han pasado casi 5 años desde que escribí esto.
Léeme bien, ¿qué notas? ¿en qué has cambiado? ¿eres muy diferente de lo que encuentras en este insignificante blog?
Sinceramente, deseo que estés muy bien, y si no lo estás déjame decirte que es una verdadera lástima. Nada me haría más feliz que saber que en el futuro eres feliz.
Quisiera saber si aún te desagradan los niños, si sigues siendo atea, si has engordado o has llegado a
tu meta de peso, si aún tienes acné, si eres capaz de pararte de manos.
Eso es importante para mí ¿puedes pararte de manos? Si la respuesta es sí ¡hazlo ahora! y piensa en lo mucho que sufrías todas las tardes mientras intentabas conseguirlo, eso sí que fue un reto, el dolor en el estómago, el temblor de los brazos, y aún as

jueves, 6 de julio de 2017

Nadie más. Nunca más.

No volverá a pasar. No encontrarás jamás a nadie como yo.
Siempre he sido diferente de los demás, de hombres y mujeres, da lo mismo. Las mujeres que no encajan entre las otras mujeres son normalmente más masculinas ¿verdad? Ellas se identifican mejor con los hombres, pero yo no soy así. Yo no me identifico con nada ni con nadie.
Suelo pensar que parezco un robot, por mi falta de emociones. Pero siendo sincera, yo sí tengo emociones, aunque quizás no tantas como las demás personas ni hacia las mismas cosas. A diferencia de las demás personas, yo no siento amor, mi tristeza no tiene sentido y mi odio se centra en la vida misma. Nada en mí tiene mucho sentido en realidad, soy bastante errática incluso para mí misma. Mi apatía no hace más que crecer con el paso de los años, mis emociones fallan mientras más crezco, no me reparo, sino que me acostumbro.
Cuando sea una adulta ¿habré terminado mi metamorfosis? ¿seré realmente una máquina de frío metal que no sabe sentir? ¿qué será de mi vida cuando eso pase?

Mas que un robot, podríamos decir que soy un alienígena. ¿Pudo una criatura como yo haber salido del planeta Tierra? ¿Entre 7 billones de personas, soy la única con estas características tan extrañas?
Aunque piense que tengo alguna enfermedad mental, el internet no tiene un nombre para esto. Soy rara incluso entre quienes son raros, soy totalmente única, estoy completamente sola.
Incluso cuando me siento cómoda con alguien sigo sintiendo ganas de huir. Yo nunca encajo, nunca funciono, nunca estoy bien. He pasado toda mi vida intentándolo, pero es inútil. Ha pasado un tiempo desde que dejé de esforzarme, yo sé que no soy de este mundo y no puedo pretender juntarme con la gente y comprenderlos, es imposible. Me molesta haberme dado cuenta tan tarde, porque gasté mucho tiempo y energía con la gente. Mi valioso tiempo que posiblemente está muy limitado.
¿Por qué debería permanecer aquí más tiempo? No pertenezco a este planeta, no me gustan sus habitantes y su atmósfera me hace daño, ¿habrá alguna manera de salir de aquí?
No la hay. Estoy atrapada aquí y no saldré ni siquiera tras la muerte.
Yo te digo desde ahora que estoy sola porque irradio toxicidad, nadie quiere estar conmigo porque yo misma me encargo de hacer que todos me odien. Soy veneno, un veneno dulce que luce como agua. La gente sabe que soy extraña pero nunca nadie estará ni siquiera cerca de averiguar qué tanto lo soy. Ya ves, soy buena ocultando algunas cosas.

Escúchame cuando te digo que nunca encontrarás a nadie como yo.

jueves, 15 de junio de 2017

¿Una niña normal?

Yo siempre me había preguntado por qué nadie me gustaba, ¿cuál era el problema?
Recuerdo una conversación que tuve con mi padre cuando era pequeña, no debía tener más de 8 años cuándo le pregunté cuándo podríamos tener novio, y ahora evidentemente no recuerdo bien si yo deseaba tener uno o si simplemente quería saber la opinión de mi padre. Él se rió y me dijo que lo más importante debía ser la escuela. Yo sabía que de la escuela se salía a los 18 años, ni siquiera contaba con la posibilidad de que existiera la universidad, y lo único que dije fue "entonces tendré mi primer novio a los 18 años". De nuevo mi padre se rió y me dijo que no creía que fuese a pasar tanto tiempo, yo no veía motivo para que ocurriera antes.
Ahora mismo tengo 16 años y nunca he tenido un novio. No debería sonar para mí tan extraño, ya que mi plan inicial era esperar hasta los 18 años para tener mi primer novio, pero todos los que me rodean parecen muy extrañados con mi falta de interés. Mi madre lleva diciendo que soy lesbiana desde que tenía más o menos 10 años, oírlo de ella no me extraña y después de un tiempo ni siquiera me duele, pues antes solía tomármelo como una ofensa. Pero más gente ha insinuado que soy lesbiana desde entonces. ¿Qué les lleva a pensar de esa forma? Digo, yo soy consciente de que nunca he mostrado ni el más mínimo interés en ningún hombre pero estoy segura de que tampoco lo he mostrado hacia ninguna mujer, así que ¿de dónde ha salido esa extraña conjetura?

Estando en primero de preparatoria me planteé más seriamente si había algo mal en mí, me pregunté si alguna parte de mí estaría averiada y ese fuera el motivo por el cual no soy capaz de sentir amor por nadie. En un principio, después de revolver el internet en busca de una respuesta a mis dudas encontré una curiosa palabra: arromántica. Me sonaba convincente, describía bien lo que yo era, una persona que no siente atracción romántica por nadie.

Pero ahora me doy cuenta de que mi falta de amor no se reduce simplemente a las relaciones, lo cual plantea un nuevo problema para mí.
Después de la muerte de mi tía me di cuenta de lo monstruosa que mi presencia resultaba entre los dolientes, pues en ningún momento derramé ni una sola lágrima, estuve calmada y hasta un tanto molesta por la gran cantidad de inconvenientes que la muerte de una persona me traía a mí personalmente, como por ejemplo, no poder ir a la escuela para asistir al funeral o tener que asistir a las misas aún siendo atea. Traté de librarme de la absurda responsabilidad de quedarme a velar el cuerpo inerte de una persona, un cuerpo que por dentro ya se había comenzado a podrir.
Unos meses antes de la muerte de mi tía un gatito de menos de un mes de edad se había muerto a pesar de mis esfuerzos por hacerle sobrevivir después de ser abandonado por su madre. Lloré por el gatito y sufrí por el, mucho más de lo que me parece que sufriría por cualquier persona en el mundo.
Me di cuenta de lo mucho que adoraba a mi gatito Momo y de lo genuinamente triste que me hacía la simple idea de que algo malo le pasara y simultáneamente caí en la cuenta de que la falta de afecto se limitaba exclusivamente a los humanos, más específicamente a aquellos que tienen alguna relación conmigo.

Me dediqué a escarbar en mis recuerdos en busca de una explicación para este problema, ya que el internet me había fallado en esta ocasión. Me remonté hacia mi turbulenta niñez, llena de dolores innecesarios, ofensas, gritos, golpes, demandas y peleas. Me encontré con mi diario de los 11 años, en donde me proponía quedarme sin sentimientos y en mi mente aterrizó algo borroso el recuerdo de una yo mucho más joven pensado que "si nunca me hago cercana a nadie, su partida no me hará ningún daño".
A una edad muy temprana ya había comprendido que las cosas se acaban, y mucho más rápido de lo que la gente admite, yo sólo me estaba preparando para las partidas. ¿Estaba rota desde entonces? Yo no creo que fuese así de fácil, yo solía ser una niña muy emocional, una llorona.

A los 12 años suele comenzar la adolescencia, ¿no es verdad? Pues a esa edad las cosas comenzaron a cambiar. En primero se secundaria hice quizás dos amigos, de los cuales hoy no conservo ninguno, a todos los perdí de formas legítimamente penosas. ¿Podría ser que estoy tan preparada para perder a la gente que yo misma me encargo de perderlos?
A los 12 años me volví extrañamente inteligente, siempre lo había sido, pero moderadamente. Gradualmente desde mi cumpleaños muchas cosas que se me complicaban comenzaron a tener sentido, algo como una revolución intelectual se libraba dentro de mi cerebro. Es por eso que cuando entré a la secundaria fui inmediatamente la mejor del salón, puesto que he mantenido hasta el día de hoy.
¿Lo hago a propósito? En un principio sí, pero hoy estoy convencida de que las calificaciones no tienen ningún valor, y si sigo manteniendo el mismo nivel es porque sinceramente no tengo nada que hacer aparte de la tarea.
No tengo ninguna pretensión, ninguna ambición, no soy en absoluto materialista, no tengo interés en los deportes ni en las relaciones sociales, mucho menos amorosas. ¿Ves? No tengo nada que hacer, soy una caja vacía.

¿El gran incremento de mi astucia se halla de alguna forma ligado a la pérdida de sentimientos? ¿La adolecencia, la inteligencia y los sentimientos están de alguna forma relacionados? Mi única salida por el momento es pensar que sí, pues de otra forma tendría que sumergirme en las turbulentas aguas de la psicología y por supuesto, atenerme a la despreciable posibilidad de tener algún tipo de trastorno mental. Depresión, fobia social, autismo, narcisismo, asperger, ya los he visto en mi investigación, ninguno me gusta, aunque supongo que así debe de ser. Aunque la depresión me suene la más posible, ¿No es la gente con depresión capaz de amar a pesar de todo? Tener depresión explicaría algunas cosas, pero ni de chiste podría explicarlo todo.

Me he planteado la posibilidad de ir con un psicólogo, creo que podría ser de ayuda al menos para saber qué se supone que tengo. Tengo muchas preguntas, muchas no las puede responder el internet, a pesar de buscar en dos idiomas. ¿Una persona podrá responderlas? Para eso han estudiado ¿no es así?

Desde que entré a la preparatoria mis problema con las emociones y las relaciones se ha hecho mil veces más evidente, en un año entero no hice ni un sólo amigo, probablemente no dije más de 1000 palabras y comencé a odiar a los adolescentes. Uno podrá decir "Eres una adolescente, ¿Cómo puedes odiar a los adolescentes?", yo sólo podría explicarme de una sola forma: no me siento como una. Al principio pensé que todo se reducía a lo mucho que detestaba el ruido y lo mucho que a los adolescentes les gustaba hacer ruido. Todo es drama, exageración, peleas, ruido, amor, en ocasiones sexo, alcohol, cigarros y hasta droga. Una persona tan vacía y lejana a todo como yo simplemente no encaja en ese ambiente y ser obligada a estar entre ellos simplemente me saca de quicio. Al comenzar la preparatoria, durante los primeros tres meses, lloraba constantemente cuando llegaba a mi casa, siempre a solas, porque odio llorar. Lloraba por lo mucho que odiaba el ambiente desastroso en el que había sido metida y por todos los medios he tratado de hallar una escuela donde todos estén callados, porque yo simplemente no me sentía capaz de soportarlo.
Eso me llama la atención, porque hasta segundo de tercero de secundaria yo soportaba muy bien el ruido y los dramas sin sentido de mis compañeros. Yo siempre he sido callada, pero cuando hablaba lo hacía bastante, tenía mucho para decir y en general, el ruido para mí no representaba un problema. Pero desde que comenzó la preparatoria mi voz no se ha vuelto a escuchar en la escuela y mi aversión hacia el ruido ha llegado a un nivel que probablemente no es sano.
Ahora, después de pensarlo por un rato, puedo decir que mi odio estaba erróneamente dirigido hacia los adolescentes, porque lo que realmente odio son las actitudes que generalmente se relacionan con ellos y que ahora sé que tendré que encontrarme a donde quiera que vaya, tenga la edad que tenga.
Las cosas han vuelto a cambiar justo como lo hicieron hace 4 años, pero esta vez no me estoy volviendo más inteligente, sino mucho más inapta para pertenecer a este mundo.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Me estoy derrumbando

Llevo ya casi 2 años destruyéndome a mí misma, pero ahora luce más real que nunca.

No recuerdo en dónde escuché que la gente que pasa mucho tiempo pensando en el suicidio tiene un problema mental, y es que a este nivel no tengo dudas acerca de estar completamente loca.
Necesito decir todo lo que me duele, todo lo que me está cortando por dentro, todo lo que parece estar a un segundo de borrarme del mapa.

Nací en el año 2001, cuando mi madre tenía 37 años y mi padre 40. Mi padre es camionero, mi madre no es ama de casa. Tengo una hermana mayor que yo, muy hermosa, pero muy estúpida.
Mi madre es la única de cuatro hermanos que tuvo hijos, porque todos mis tíos son homosexuales y mi madre los odia por eso y por muchas cosas más. Ella viene de una familia podrida, descendiente de mujeres con problemas mentales reales, trastornos obsesivos compulsivos, depresión, neurosis. Una familia donde la educación significaba martillarle los dedos a los niños, se trataba de mandar a tu hijo a dormir con los perros, de sacarlo de la escuela a los 9 años y ponerlo a trabajar de sirviente, estamos hablando de esa clase de problemas mentales. Mi abuela engañó a mi abuelo con un hombre a quien amaba muchísimo, mi abuelo engañó a mi abuela con una mujer mucho más joven que él. Se engañaron entre sí y mi madre siempre sufrió la fama que su madre tenía. El amante de mi abuela murió en casa de ella y dejó en ella un trauma que no estoy segura de que haya superado alguna vez en su vida. Ciertamente era una víbora, pero de esa hermosa y sádica mujer hoy no queda más que una pequeña anciana de piel muy pálida y ojos eternamente tristes.
Mi madre cuenta que de joven solía ser muy inteligente, exentaba todas las materias relacionadas con letras y ciencias sociales, con todo el trabajo de su extraña familia llegó a pertenecer a la clase alta, se sentía orgullosa de su llamativo cuerpo y de su ascendencia árabe. Ahora mismo me parece excesivamente triste. Con sus excelentes calificaciones no le fue difícil comenzar a estudiar derecho, pero por algún motivo que aun desconozco nunca terminó la carrera, y no pudo más que resignarse a vivir del sueldo de la persona con la que se casara.
Mi padre es un hombre de pueblo, que tuvo una infancia relativamente feliz. Es el mayor de los hombres de su familia, que alguna vez estuvo conformada por 12 personas. Su padre era un alcohólico que estropeaba a su madre cuando le era posible. Terminó la preparatoria técnica y comenzó a estudiar para ingeniero, pero la situación de su familia le obligó a asumir su papel de el hombre mayor de la familia mucho antes de lo que debería. Su padre, el alcohólico, nunca estaba en condiciones de llevar dinero a la casa, y en la familia habían niños aun muy pequeños que necesitaban de cuidado y por supuesto, dinero. Adiós a la ingeniería y hola al camión.
Con rabia brama mi madre durante sus ataques de loca que mi padre planeaba quedarse con su dinero -a pesar de que ella por sí misma no tenía un trabajo o dinero- que él la engañó haciéndole creer que tenía una casa y un camión propios, ella quería salir de casa de su madre, la loca a la que ya no podía soportar más, después de 36 años de vivir con ella y ser testigo de sus problemas mentales.
Se conocieron, después de 6 meses se casaron y al año tuvieron a mi hermosa hermana mayor. Fue la primera y fue muy amada, nació y vivió su primer año de vida en la bella y enorme casa de mi abuela, sin muchas carencias, pero en medio de insoportables conflictos.
Y entonces, después de un año de infierno en la casa gigante, nací yo, la inusual niña trigueña que no parecía haber sido muy planeada. No hubo mucho amor para mí al parecer, porque cuando cumplí un mes de vida mi abuela nos sacó a todos de su casa con una escoba.
Mi padre sí tenía una casa grande y antigua, herencia de su abuela. Era la casa donde vivía en ese entonces la enorme y alegre familia de mi padre. Mi madre odiaba demasiado la alegría y la actitud humilde de esa familia masiva. Dice constantemente que esta casa era un muladar, que había ropa, basura, comida y zapatos tirados por todos lados; los niños de la familia eran escandalosos e irrespetuosos; aún vivía mi abuelo paterno vicioso y a mí madre parecía asquearle sinceramente. Es cierto, teníamos un lugar para vivir, pero mi madre no hacía más que quejarse de lo asqueroso que le parecía el lugar, de la escasez, de las supuestas faltas de respeto que nunca sabré si fueron o no reales, porque si hay algo que sé de mi madre es que le encanta ofenderse con cualquier gesto o palabra que perciba en quienes le rodean. Al final, los cuatro nos mudamos a una pequeña casita rentada a la vuelta de la casa de mi padre, llena a reventar de pulgas, ciempiés y muchas otras alimañas.
Después de algún tiempo, mi madre se hartó de esa vida y exigió que la familia de mi padre se saliera de su casa para que nosotros pudiéramos habitarla. Ellos la odiaron, ella los odió.
Mis abuelos paternos murieron mucho antes de que yo tuviera consciencia de mi propia existencia, mi único tío materno se mudó con su pareja a la Ciudad de México a vivir en el lujo que le permitía su trabajo como contador público cuando yo era aún muy pequeña, y hasta hace dos meses, lo único que recordaba de él era su cara barbuda y su cabello negro, lo tenía pintado como un hombre de veinte años y enormes ojos cafés, hasta que volvió hace dos meses, habiendo cortado con su pareja, perdido su trabajo, vendido sus muebles y su casa en Acapulco. Mis tías son ambas lesbianas y yo nunca en mi vida me enteré de que ese era el motivo por el cual yo no tenía primos y tampoco los tendría, no conocía esa palabra, tampoco necesitaba conocerla en aquél entonces.                             
Como mi madre odia a toda la familia de mi padre, yo no conozco a la mayor parte de mis primos paternos, ni siquiera sé sus nombres, aunque sé que muchos son drogadictos. El último encuentro que tuve con uno de mis primos fue en la cena de año nuevo del 2015. Planeaba sentarme a cenar mientras veía los fuegos artificiales, pero mi hermana me obligó a usar tacones de 10 cm, cuando yo tengo problemas para caminar con los pequeños tacones de 5 cm de mis zapatos escolares. Al primer paso mi pie se dobló y me dejó pensando que me había roto el pie, pero como no era así nadie le dio mucha importancia al asunto, ni siquiera yo. Al llegar a la casa de los tíos con los que pasaría la navidad noté en seguida que mi primo estaba por lo menos drogado. No decía cosas muy coherentes, se le veía alegre, pero con una alegría enigmática, con una expresión que no soy capaz de describir. Sus pasos y sus movimientos eran torpes, olía a alcohol. Con mucho trabajo, gracias a mi pie torcido, me levanté de la mesa y salí a sentarme sobre el auto de mi padre, y el hombre vino conmigo. Se le veía delirante e insistía demasiado en cargarme para llevarme a algún lado. Tenía algo de miedo, y mi madre lo notó, mi padre también. A las doce de la noche se abrió la típica botella de champán, el cual mis tíos compraron sabor durazno, yo le di un traguito, y mi primo se tomó una buena parte. Se metió a su habitación y cuando salió lo hizo sin camisa, más errático que antes de entrar y con el pecho lleno de rasguños recientes. Fue en ese momento cuando exageré mucho el dolor de mi pie, comencé a decir de forma muy convincente que estaba segura de que estaba roto y mi madre entendió el mensaje, porque antes de la una estábamos de vuelta en casa, y fue entonces cuando juré que no volvería ni siquiera a intentar conocer a la familia de mi padre.
Ya que nunca conocí a mis primos paternos y no tenía siquiera esperanzas de tener primos maternos, las únicas personas con las que pude tratar fueron mi hermana, mi madre y mi padre.
Mi padre trabajaba desde las 4 AM hasta las 3 PM y de 5 PM a 10 PM, por lo tanto, en realidad sólo podía trata con mi madre y con mi madre. Creo que es necesario aclarar de nuevo que mi madre tiene depresión, ansiedad y neurosis.
Comencé a ir a la "escuela" a los dos años, porque mi madre odia a los niños y en realidad no me soportaba demasiado. Siempre se negó a conducir, y nunca sabré por qué, mi padre le compró una camioneta automática para facilitarle llevarnos a la escuela y hacer las compras, pero ella simplemente se negó a utilizarla, lo cual no fue impedimento para que gastara una vida gritándole a mi padre que era un desgraciado porque no la llevaba a comprar ni nos iba a buscar a la escuela. Cuando tuve suficiente edad para notar lo absurdo que era tener un auto automático y no usarlo para manejar 8 cuadras a la escuela no dudé en proponerle que lo manejara, porque no sólo nos facilitaría la vida a nosotras, sino a ella también. Siempre que le proponía aquello ella me gritaba que era una grosera y que no le daba la gana de hacerlo, que no lo haría sólo por nosotras.
En cualquier caso, como mi padre trabajaba todo el día no nos podía llevar a la escuela y como mi madre estaba loca y no quería usar el auto nunca pude aspirar a una escuela que se encontrara a más de un kilometro de casa, si no quería acabar con la espalda destrozada por la mochila. Sé que no debería quejarme de haber caminado a la escuela desde los 2 años, no me quejo precisamente de eso, me quejo más bien de que mi madre no quisiera hacer ni el más mínimo esfuerzo por hacernos la vida más sencilla a mi hermana y a mí.
Desde muy pequeña demostré mi talento en el dibujo y las letras, los maestros halagaban constantemente mi creatividad e "inteligencia", a todos parecía gustarles esos rasgos míos, excepto a mi madre, que se limitaba a una que otra felicitación cada año. Mi hermana por su lado fue un desastre en la escuela desde el kínder, y gracias a ella y a mi madre, acabé cursando el kínder y la primaria en 9 escuelas diferentes. A veces no pasaba más de 6 meses en una escuela, nunca pude hacer amigos, al menos no amigos duraderos, al día de hoy estoy segura que los cientos de personas que viven en mi memoria no tienen ni el mas pequeño recuerdo de mí.
Era buena en muchas cosas, aprendí a manejar bicicleta sin ayuda a los 5 años, me encantaba cantar, amaba dibujar, me gustaba leer, era una bomba de creatividad y siempre deseé aprender a tocar el piano y bailar ballet. Pero mi madre nunca me dejó tomar clases extraescolares de nada, fui a ballet con mi hermana durante dos meses cuando tenía 9 años y lo único que logré fue hacer un squash, era suficiente. Como mi hermana era una terrible estudiante mi madre optó por sacarnos a ambas de ballet y meternos a asesorías, porque por nada del mundo podría mi madre hacer el enorme esfuerzo de llevarme a mí a ballet y a mi hermana a asesorías, si se iba una, se iba la otra, eso estaba claro.
Y así fue como me obligaron a dejar de hacer algo que me gustaba, una vez más.
Fue a los 10 años cuando mi madre notó que yo era legítimamente espantosa, y no tuvo mucho problema en hacérmelo saber. Cada que se presentaba la ocasión me decía que estaba gorda y no me sabía vestir, atribuía mi apariencia desalineada a que era lesbiana. No sabía que significaba, tenía sólo 10 años.
A los 11 años comencé a tener plena consciencia de mi tristeza, comencé a sentirla, e entender que estaba en mí. Comencé mi diario, donde escribía llorando todo lo que me dolía.
Mi madre y mi hermana continuaron atormentándome con mi apariencia, por las mañanas mientras caminaba hacia la escuela, durante la cena, cuando me trataba de vestir para ir a misa los domingos. Desde los 9 años me volví notablemente más alta que mi hermana, y era evidente que no podíamos usar ambas la misma ropa, pero mi madre se empeñaba en que era yo la que no quería usar la ropa por puro mal gusto.
A los 11 años yo medía 1.52 y pesaba 56 kilos, estaba pasada de peso, pero no era obesa. Sin embargo, mi hermana me llamaba cerda y vaca, mi madre me decía que tenía una espalda inmensa y que me veía igualita a las hermanas de mi padre, esas que ella tanto detestaba.
Un día salió el tema de que no me sabía vestir bien, o no tan bien como mi hermana, así que mi madre, furiosa nos llevó a las dos a buscarme ropa en nuestro ropero. Había mucha ropa, es cierto, siempre hemos tenido mucha ropa, pero ninguna me quedaba a mí, porque había sido comprada por y para mi hermana. Sacó un pantalón que a simple vista se podía deducir que no me quedaba, me gritó que me lo probara y yo sólo lloraba mientras le decía "no me queda" y señalaba el enorme trecho que faltaba para que el pantalón cerrara. Tomó un cinturón y me pegó, por estar gorda.
Esa fue la gota que colmó el vaso. Muchas veces había pensado en ello, dejaría de comer, era lo obvio.
Y fue así como empecé a regalar mi desayuno en la escuela, a dejar la cena y a matarme a hacer cardio en el baño de mi casa. Comencé con las dietas peligrosas, no más de 300 kcal al día, me moría de hambre pero sonreía cuando veía mi estómago volviéndose más pequeño, me estaba convirtiendo en lo que mi madre quería, o eso creía. Entonces comenzaron a quedarme los pantalones que mi hermana compraba.
Ahora ya no era llamada "cerda", ahora era la "piernas de calavera", la "cara de chivo". En ese momento comprendí que sin importar lo que hiciera, yo sería para mi madre un artículo fallado. Mis calificaciones eran excelentes, nunca le pedía comida, ropa, zapatos o tecnología, pero era la peor hija del mundo.
Recuerdo cuando me obligaba a usar ropa que no me gustaba. Un día compró en un bazar un vestido azul con escote que me quedaba terriblemente mal y unos zapatos de tacón rojos que no me calzaban bien. Yo salí con un blusón y unos pantalones, ella se enfureció. Me obligó a ponerme el vestido y los tacones, no podía caminar ni un paso con ellos y no paraba de llorar. Decía que era una víbora porque no quería dejar que me peinara y maquillara, tenía 11 años, no me quería maquillar. Me peinaba con rabia y me dolía, cuando me quejaba me pegaba con el peine. Me embarró polvo en la cara, labial rosa en la boca  y me puso sobra en los ojos de mala gana. Me miré al espejo y me sentí tan horrible que comencé a llorar y a quitarme el maquillaje, lo cual resultó en más odio y acusaciones de ser malvada por su parte.
Pasó el tiempo y entré a la secundaria, sabiendo que era espantosa, que lo sería sin importar lo que hiciera, ya ni siquiera hacía el intento por vestirme bien.
En la secundaria conocí a Claudia, a quien consideré mi mejor amiga durante un año, hasta que a inicios del 2015 consiguió un novio y dejó de hablarme. Fue entonces cuando me acerqué mucho más a una amiga de la primaria, Jessica.
La amistad con Jessica fue muy especial, porque por primera vez sentía que realmente tenía un amigo de verdad. Me invitaba a su casa constantemente y yo me acostumbré a ello, yo sólo me sentaba a verla jugar videojuegos y comía las pequeñas cosas que tenía en su casa, porque al igual que yo, ella siempre estaba a dieta. Hablábamos de dietas, de ejercicio, del futuro, de gente del salón, de muchas cosas que a ambas nos interesamos. Esta amistad a la que tanto llegué a acostumbrarme acabó de una forma sumamente dolorosa.
Una tarde, después de pelear con mi madre ella me golpeó y yo subí a mi cuarto a llorar, busqué como loca el cúter que había escondido hacía ya varios meses y abrí tres cortadas profundas en mi rodilla izquierda. La rabia y la emoción del momento no me dejó calcular la fuerza con la que hice las cortadas. Escuchaba a mis padres discutiendo, mi padre defendiéndome, mi madre furiosa porque él estaba de mi lado. Noté que la sangre era mucha más de la normal, creí que había cortado algo importante y me asusté, no soportaba la ansiedad, estaba segura de que quería suicidarme, llamé a Jessica dispuesta a acabar con mi vida y decidí que ella sería la última persona con la que hablaría, le mostré las heridas. Nunca tendré tiempo en mi vida para acabar de arrepentirme de eso.
Ella me rogó que no lo hiciera y sus palabras me hicieron entrar en razón, comencé a calmarme y como siempre, me sentí estúpida por haber intentado suicidarme.
Días después, Jessica me dijo que su madre le había prohibido llevarse conmigo, porque le parecía peligrosa mi depresión, temía que pudiera contagiar a su hija. No te haces una idea de lo mucho que eso me lastimó.
El día que cumplí 15 años no hice fiesta, mis pocos pero geniales amigos me organizaron una fiesta sorpresa y yo pedí ir a Burger King, para romper mi eterna dieta. Llegó el verano y me sumí en un limbo que añoro todas las noches. Comencé a ignorar el futuro, el pasado, el presente, comencé a huir de mí misma, era feliz.

Retrocedamos a noviembre del 2015. Yo cursaba el último año de la secundaria y mi hermana llegaba al final del primer semestre de la preparatoria.
Yo no fui la única de la familia que tuvo problemas con su peso, ella comenzó con la bulimia a los 10 años y se acrecentó cuando entró a la secundaria, pero siempre lo supo ocultar, hasta que mi madre lo descubrió y se encargó de hacer que todo el mundo se enterara. Mi hermana era conocida en la preparatoria por ser muy hermosa, hasta que una persona chismosa expandió el rumor de que mi hermana era bulímica. No soportó el supuesto bullying y decidió salirse de la escuela. Llegó a la casa con la propuesta más salvaje que jamás pude imaginar: dejar definitivamente los estudios y dedicarse a ser estilista. Me horroricé y rogué que no se le dejara hacerlo, pero la dejaron y la apoyaron.
En un impulso por evitar que mi hermana terminara siendo una de las miles de personas sin estudios que viven en México propuse que recomenzara la preparatoria conmigo en el año siguiente. Es otra de esas decisiones de las que nunca dejo de arrepentirme.

En efecto, ella recomenzó la preparatoria conmigo este año.

Mucho antes de salir de la secundaria le pedí a mi madre que me dejara presentar para la Preparatoria 2 de la UADY, la escuela en la que todos los padres quieren que sus hijos estudien, todos menos mi madre. La gente que estudia en la UADY tiene muchas más posibilidades de conseguir un trabajo decente, pero al parecer a mi madre no le parece muy buena idea dejar que su hija sea alguien en la vida. No me dejó siquiera intentar presentar para entrar a la UADY, no me dejó ni siquiera terminar de planearlo.
Me inscribió en una escuela privada, a dos cuadras de mi casa, conocida por dedicarse a cobrar hasta por el aire que se respira.
Y así como comencé a estudiar la preparatoria en un lugar que odiaba, junto a mi hermana, que no me hacía ninguna gracia.



Entré en la depresión más profunda en la que he estado jamás. Pasé todo el verano encerrada en mi cuarto, salí de mi casa 5 veces durante todas las vacaciones, a comer. Dejé de esforzarme en sonreír, dejé de intentar hablar con la gente, me volví gruñona y mucho más fría de lo que de por sí ya era.

Y aquí estoy, viendo la muerte en todos lados, viviendo el infierno de tener a mi madre y a mi hermana a todas horas conmigo, enfermándome de tristeza, nostalgia y dolor. Trato de remontarme a momentos felices de mi vida y me encuentro con la terrible noticia de que soy la hija del dolor, mi vida nunca fue linda, no hay nada que recordar, todo lo que recuerdo me conduce irremediablemente a algún final doloroso y siento que nada de lo que haga o no haga podrá conducirme a algún lugar.
Estoy muriendo, me estoy matando, ¿algún día podré salir de aquí? Yo sé la respuesta.

No.

domingo, 17 de julio de 2016

Unica y diferente.

No tengo la menor idea de cuándo se puso tan de moda llamar de esa forma a las mujeres, pero definitivamente se trata de una moda bastante estúpida que espero que desaparezca con el tiempo.
Nunca en mi vida me he considerado "única y especial", pero de hecho lo soy, todos lo somos. Todos en este mundo somos iguales en ciertos aspectos y diferentes en otros. El simple hecho de ser humanos nos hace a todos iguales y si nos basáramos en nuestra humanidad podríamos afirmar que somos todos iguales. Pero todos, sin excepción poseemos características que nos hacen únicos y diferentes, el lugar exacto en el que vivimos, el lugar exacto en el que nacimos, nuestro historial académico, etc, son cosas que nos hacen totalmente diferentes al resto, así que en un sentido muy general TODOS somos diferentes.
Ahora ¿por qué se puso tan de moda llamar "únicas y diferentes" a cierta clase de mujeres? Y esa descripción no estaría nada mal de no ser porque se usa de forma despectiva, como si se tratara de un insulto (a pesar de que, como dije antes, todos somos de esa forma).
Aparentemente, según todas las personas que han hecho vídeos y publicaciones acerca de esto, las mujeres a quienes se les llama de esta forma poseen estas características:
- Tienen una cuenta en Tumbrl y en Instagram.
- Usan dos trenzas muy a lo Tumblr.
- Se dicen fans de cantantes como Lana del Rey, Melanie Martínez, Arctic Monkeys, etc.
- Tuvieron o están en una etapa de "veganismo"
- Tienen un tatuaje pequeño en alguna parte del cuerpo que no se ve demasiado.
- Usan gargantillas choker.
- Se autodeclaran únicas y diferentes (en ocasiones)
- Son fumadoras, o dicen serlo.
- En ocasiones también son drogadictas.
- Usan ropa muy reveladora.

Yo comprendo que a mucha gente (en especial a los hombres) les moleste esta clase de mujeres porque en ocasiones (muy aparte de su estilo) tienen una personalidad bastante repelente pero ¿es necesario hacer ese comentario a cada mujer que se encuentran por ahí? A mí me ha tocado que me llamen de esa forma por hacer cosas de lo más normales como leer, jugar alguno que otro juego de PC y tablet, escuchar jazz y música de la pos guerra, usar Tumblr y trenzarme el cabello al salir del baño para que no se me enrede. Son costumbres que tengo desde que soy muy pequeña y no planeo dejar de tenerlas porque un retrasado de internet considera que lo hago por moda (cuando el simple hecho de llamarme "única y diferente" es en realidad una moda).
Espero que esta moda tan retrasada se acabe muy pronto y si no lo hace, pues bueno, podría decir que al menos aporté mi opinión sobre ello y con eso me basta.

domingo, 10 de julio de 2016

El verano azul

El verano es azul, azul en todos los sentidos, siempre ha sido así y siempre así será.
Los veranos se hacen eternos, el tiempo se detiene y crea en la humanidad la cálida sensación de que la vida es infinita, vana, ardiente.
Siempre he creído que el verano es insoportable, porque saca de mí ese lado azul que nunca pedí tener. Como buena estudiante, mis veranos debieron ser tan rojos como mi juventud, pero por el contrario siempre han sido celestes, ya no azules ni blancos, sino de un color azul tan claro y fantasmal como el cielo. El verano es un fantasma, un fantasma pesado que se trepa sobre ti y te amodorra para que no puedas pensar en nada, al menos mis veranos siempre han sido así, mágicos y brillantes hasta dejarme ciega, tan sólo para que al final de mis anheladas vacaciones no vea más que vapor, rocío sereno durante mis madrugadas de lucha interior.
Atrapada dentro de cuatro paredes rosas, con poca luz y ahogándome en el calor sofocante de las tardes interminables hago de todo, pero nada posee utilidad alguna, el verano me expone en la inmensidad de sus coloridos cielos lo inútil que es y será todo en mi vida, pues sin importar lo que haga o quiera hacer acabaré todos los años levitando llena de cansancio hacia sus tristes valles.
La luz amarilla llena mi cuarto, todo hierve, mi cabello enmarañado y sin gracia no me trae más que trabajo extra, el desorden de mi habitación da la impresión de que hace mucho más calor, mis cortinas amarillas vuelven a esta ardiente puesta de sol un espectáculo de sombras de hojas danzantes. Vivo mis veranos en este almacén de recuerdos, dibujos, poemas, libros, proyectos, letras y más letras, trazos sucios y colores por montones. Despierto de mis mágicos sueños a un mundo que se ha detenido, mi día se reduce a atardeceres y lluvias de estrellas, un eterno e inútil intento de divisar la vía láctea que se rehúsa a mostrarse ante esta niña de ciudad.
Paso de la silla a la cama, recorriendo el camino de tan sólo dos pasos hacia esa cama que no podría figurar menos en esta ciudad de espíritu caliente y clima tropical en la que nací y de la que nunca he salido.
Las tardes juegan a ser indecisas, pues en cuestión de segundos pasan de mostrarse naranjas, amarillas y rosadas a blancas, grises y lilas. Las lloviznas de verano parecen de fantasía, uno se para frente a la ventana para mirar a las débiles y graciosas gotitas estrellándose contra la tierra caliente. Ah, cómo amo ese aroma a tierra mojada, siento como si limpiara mis pulmones que sólo conocen el olor de los libros viejos de mi madre y el aire acondicionado de mi salón de clases. El vapor calienta aún más las tardes que se niegan a marcharse, ay Geniy, esas tardes veraniegas son verdaderas niñas tercas, mucho más tercas que tú y yo.
Mirando una y otra vez los mismos vídeos de internet, la noche finalmente se acerca, mis ojos que no ven más que la pantalla luminosa de la tablet nunca se percatan de ello, al menos no hasta que noto la luz naranja de las farolas entrando por mi ventana. Entonces echo una rápida mirada a mi habitación, este muladar lleno de espejos y muebles llenos de libros, a pesar de amar esa oscuridad siempre termino prendiendo la luz, porque mi día comienza ahí, cuando la luz solar se ha rendido y a ha dado lugar al más hermoso de los cielos: el cielo nocturno.
Según mi tradición, es necesario subirme en la cama con tal de alcanzar la parte de la ventana que no tiene cristal con la intención de cazar estrellas vagabundas. Las farolas de luz naranja siempre han sido mi mayor problema, gracias a su existencia las tímidas estrellas nunca llegan a lucirse en el hermoso cielo nocturno, pero yo y mi terquedad no nos rendimos. La fresca brisa de media noche es mi favorita, después de un día entero respirando vapor y aire caliente, esa deliciosa brisa me ayuda a recordar por qué vale la pena esperar todo el año para gozar de las vacaciones.
Agosto es el mes de las estrellas, el padre de los más bellos cielos nocturnos, ese generoso padre que deja a sus pequeñas estrellas salir a divertirse. Las juguetonas perseidas corren alegres en ese azul eterno, azul verano, y dejan que las personas perdidas en el verano se diviertan con ellas, aún si nunca podría subir a correr junto con ellas.
Recuerdo claramente un sueño de mi infancia, un sueño en el que las estrellas fugaces llamaban a mi ventana y me invitaban a correr junto con ellas. Yo volaba y mi felicidad era tan infinita como mi universo, brillaba y reía junto con ellas, hasta que el sol anunciaba su lenta llegada y ellas, tan sonrientes como siempre, me llevaban de vuelta a mi cuarto y se iban para siempre, dejándome a mí llorando, pues solo hasta entonces había notado que se trataba de un sueño. Ya ves Geniy, yo suelo soñar mucho con las estrellas.
Siento que el verano es muy triste, porque siempre está llorando, es como una niña triste que no puede superar su dolor, durante las tardes sus lágrimas son de agua, durante las noches son de luz. La tristeza del verano se encuentra en lo feliz que uno es durante el tiempo que dura, yo soy feliz acompañada de mis estrellas, de mis lagrimas dulces, de mis libros, de mis canciones, de mis cielos azules, rojos, negros, grises y naranjas, de mis jugosas frutas, de la tierra mojada, de los rojos atardeceres, de la tristeza del verano.


¿Podremos ponernos de acuerdo? ¿Es el verano triste? ¿Es acaso muy feliz? A mí me gusta decir que es una tristeza alegre, justo como la vida, la vida entera es un verano azul, caliente y fantasmal.

domingo, 13 de marzo de 2016

¿Por qué tantas canciones de amor?

Llevo toda mi vida oyendo en la radio canciones que hablan de amor, el amor de cualquier manera, ya sea sobre una persona despechada o sobre una enamorada hasta la locura.
Nunca me gustaron ese tipo de canciones, cuando era más pequeña siempre preferí escuchar canciones más profundas, nunca sentí que las canciones de amor fueran profundas.
A este mundo le faltan muchas cosas, una de ellas es el amor. El amor parece no existir, en especial para mí, que nunca he sentido amor por los humanos.
¿Por qué entonces hay tantas canciones de amor? ¿dónde están las personas que se identifican con todas esas? sólo una persona que en realidad nunca ha amado podría identificarse con todas ellas. El mundo necesita amor, no canciones de sobre él.

Amor por ¿qué?

Aunque nunca he sentido amor por la gente, sin importar que tan cercanas sean a mí, sí lo he sentido por lo que me rodea. He amado con sinceridad poder cantar mientras miro la luna, he amado observar la caída de una estrella fugaz en una noche de febrero, he amado con toda mi alma mis horas de sueño. Pero las canciones de amor nunca van dirigidas a la luna, ni a las estrellas, ni al sueño, siempre son para otra persona.
Los humanos son tan entretenidos de observar, nacemos y crecemos solos, sin importar con quien nos juntemos o qué tan cerca estemos de alguien, siempre estaremos solos, en nuestra cabeza lo único que en verdad hace ruido son nuestros pensamientos, todo está en nuestra cabeza, y ahí adentro estamos completamente solos. Van por la vida solos, billones de nosotros por toda la Tierra, eligen a un humano que les guste y deciden que lo quieren para ellos, como un niño eligiendo su regalo de navidad en un supermercado, como una madre eligiendo las mejores verduras para el almuerzo.
Todo apunta a que alguna vez el amor era mejor, me cuentan los mayores sobre relaciones que duraron 80 años, sobre aquella pareja de ancianos que se amaban y nunca se les pasó por la cabeza separarse.
Pero ¿en dónde demonios está el amor? no tengo manera de comprobar que existe, porque yo no lo siento y la mente de los demás es totalmente inalcanzable, no los puedo comprender, aún si quiero hacerlo. Por el amor ocurrieron desgracias increíbles, y aún así es algo bueno, ¿dónde está lo comprensible de esto? El amor hacia otra persona siempre termina mal, no hay una manera sin dolor de acabar con el amor.
Todas aquellas personas que aseguran que el amor existe han sufrido por él, y aún así es lo suficientemente bueno como para que la mayor parte de las canciones traten sobre ello, no tiene sentido.
Existen problemas más grandes que el amor, hay más muerte que amor en el mundo, y sin embargo muchas más canciones sobre el amor que sobre muerte, ¿puede alguien explicarme? ¿por qué la gente sigue creyendo en el amor? ¿por qué siguen escribiendo canciones para ese sentimiento tan inútil?



domingo, 10 de enero de 2016

Los humanos: La plaga mas repugnante.

Hace por lo menos un año leí la historia de una chica japonesa llamada Junko Furuta. Junko era una chica normal, por lo que he entendido no le faltaba mucho para acabar la preparatoria y tenía muy buenas calificaciones. No tenía novio y parece ser que no estaba interesada en tenerlo. Por alguna razón, unos chicos de la mafia japonesa (yakuza) pusieron su mirada en ella, probablemente la peor suerte que pudo haberle tocado a Junko. Para ahorrarme la tortura mental de recordar lo que hicieron con ella tan solo diré que la secuestraron, la violaron, la torturaron, la quemaron, la asesinaron, la metieron en un barril lleno de cemento y para acabar la historia, sus captores fueron liberados.
En cuanto terminé de leer esta historia no creía que fuese real, mas que eso, no quería creer que lo fuese. Sin embargo, esta historia (si bien es probable que haya algo de exageración en ella) es en definitiva real, y aún cuando me gustaría que eso fuera lo peor, lo cierto es que no es así. Cosas como estas no son algo que haya quedado en el siglo pasado, y mucho menos algo que pase una vez cada cien años, estoy completamente segura de que ha pasado mucho mas que un par de veces, muy probablemente las historias que hay para contar son incluso peores que la de Junko, gente como los jóvenes yakuza hay sin duda por montones y, para colmo, es un hecho que estos casos se repetirán por mucho mucho tiempo, talvez para siempre.
Hay documentación de casos similares a los de Junko, se conocen miles de atrocidades cometidas por seres tan repugnantes como los secuestradores de Junko, todos estamos al tanto de que la tortura existe y se usa con mas frecuencia de lo que es sano especular. No puedo llegar a imaginar lo espantosa que fue la tortura de esta chica, así tampoco quiero imaginar cuán peor pudo haber sido.
De los secuestradores de esta chica ninguno tenía más de 17 años, piensa bien en esto, una persona con tan solo 17 años fue capaz de idear algunas las torturas mas espantosas de las que oído hablar en toda mi vida. Algunos dirán que la capacidad para maquinar atrocidades se debe en parte a la nacionalidad de los secuestradores, pero yo estoy segura de que no es así, gente de este tipo está repartida en el mundo entero y lo peor es que ni tu ni yo podemos hacer nada por cambiarlo.
Leyendo esta historia sentí un asco que nunca había sentido en mi vida, un asco muy diferente del que se siente al ver un animal muerto o un insecto. Es el asco hacia mi propia especie.
No importa hacia que dirección quiera mirar, no importa si pienso en el pasado, el presente o el futuro, no importa la parte del mundo en la que quiera fijarme, los humanos son los insectos mas asquerosos que hay en el mundo. Ningún animal, absolutamente ningún ser vivo es tan repugnante, tan ponzoñoso, tan invasor y tan destructor como un humano. ¿Qué puede haber peor que un ser que mata a otro de su propia especie? Probablemente me dirás que muchos animales también hacen esto pero ¿cuántos de ellos lo hacen conscientemente y por el simple gusto de observar su sufrimiento?. No importa la clase de insecto que quieras citar, no gastes tu tiempo en buscar un feroz y gigantesco reptil, te puedo asegurar sin ningún temor a equivocarme que los seres humanos son lo peor que le pudo pasar al mundo.
Nada mas triste que pensar que de hecho lo peor que podría pasarte a ti es precisamente caer en las manos de un ser humano, lo cierto es que ningún animal en este mundo podrá ser capaz de torturarte tanto como un humano puede hacerlo. Si mueres ahogado, quemado, envenenado o devorado por un fiera, tu martirio no será ni la cuarta parte de lo espantoso que sería si murieras a manos de un humano que desea divertirse contigo.
Esta historia no es nueva, lo sé, querer traer de vuelta a la memoria de la gente una historia tan espantosa como esta no es tan solo una idea que tuve para divertirme un poco, tan solo pienso que hacer a la gente darse cuenta de lo terrible que ellos mismos pueden llegar a ser no traerá tantos problemas como puede parecer. En realidad esta entrada no será nunca vista por la gente que debería verla, de ninguna manera acabará con la suciedad de la naturaleza humana e incluso mientras escribo esto las desgracias ocurren sin parar en todo el planeta, pero la simple idea de que estas letras puedan hacer que un humano sea menos asqueroso es suficiente para mí, de esta forma me doy por satisfecha.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Pensando en mi futuro.

En momentos como estos me siento terrible de ser una niña tonta que se queja por tonterías. Ahora mismo hago lo que quisiera hacer para toda la vida: Absolutamente nada. La gente necesita tener un propósito en sus vidas, si no es así talvez acabarían suicidándose o enfermándose de muerte. Yo por mi parte no tengo ningún propósito en la vida, sinceramente no aspiro a demasiado, solo me ocupo en mirar por el presente, olvidando el pasado e ignorando el futuro. Es necesario ser consciente de que no seré mantenida por mis padres para toda la vida, lo tengo en cuenta, el problema es que no me importa, no quiero que nadie me mantenga, y soy demasiado perezosa como para comenzar a ocuparme de mi misma desde ahora, aún si seguramente hay mil maneras de hacerlo.
Hay tantas cosas en esta vida que se me hacen difíciles, aún si son tan sencillas y aparentemente cualquiera puede hacerlo. Soy demasiado tímida y retraída como para hacer tareas fáciles como ordenar la comida, cobrar en una tienda o cualquier tipo de tarea que involucre tratar con las personas. Me ponen nerviosa, no soporto tener que hablar con ellos o tener que servirles. Es por eso que no me puedo imaginar como una adulta, soy demasiado inmadura como para cumplir cualquiera de mis sencillas y mediocres metas.
Talvez debería limitarme a aceptar que soy solo una niñata como cualquier otra, que no tiene ningún talento y que debe asentir y obedecer, como deben ser las adolescentes normales. No debería imaginar que podré salir de mi casa a penas sea posible, ¿o tal vez sí? ¿Qué opinas tú Geniy?.
Siempre me han mantenido encerrada en mi habitación, sin posibilidad de hablar con otras personas aparte de mis familiares, maestros y compañeros de escuela. No tengo familiares de mi edad, nunca he tenido oportunidad de aprender cómo funciona el mundo fuera de esta casa oscura y deprimente. Es por que me quieren ¿cierto? y entonces ¿por qué son tan crueles conmigo?. Debieron dejarme ser mas libre, no aislarme de todos, me pregunto si su propósito era hacerme la niña inútil e inservible que soy actualmente.
Tengo todavía unos 3 años para aprender a valerme por mi misma, perder el miedo a las personas y comenzar a vivir en el mundo real, lejos de los videojuegos o de los libros, lejos de los doramas o los animes. Sé que hay una vida, pero no quiero vivirla, no quiero afrontar todos esos terribles obstáculos que las personas que odio pusieron en mi camino, justo en mis narices y sin que pudiese hacer absolutamente nada.
Siempre he dicho que no me imagino siendo una persona mayor, no me imagino con más de 20 años. Supongo que todos en esta vida han pensado de esta forma alguna vez, por lo menos una vez, todos esos adultos, incluso aquellos que han tenido una vida exitosa y lucen seguros de sí mismos, alguna vez debieron sentarse, perdidos y con las manos en las sienes para preguntarse ''¿qué voy a hacer ahora con mi vida?''. Este tipo de conflictos mentales son muy característicos de la adolescencia, o eso me gustaría creer, de otra forma el futuro sería incluso más desesperante.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Sobre mí

Este blog tiene ya algunos meses de existencia, he dicho bastante sobre mí y sin embargo nunca me he interesado por decir lo más básico sobre mí. Si me pusiera a contar mi historia desde el principio, probablemente me detendría a tomar aire algunas veces, talvez olvidaría mi propósito y divagaría como siempre o simplemente me aburriría y escribiría un final precipitado y sin sentido.
Para evitar que cualquiera de esas cosas ocurran, hablaré de mí tan superficialmente como pueda.
Tengo tan solo 14 años, aunque dentro de algunos meses tendré 15.
Soy muy pequeña de estatura, a penas mido 1.56.
Peso entre 48 y 50 kilos.
Sufro de acné desde los 10 años.
Me gusta escribir, aunque no sea la mejor en ello, de hecho, nada de lo que escribo le interesa a la gente.
Soy bastante depresiva, y lo soy desde que era muy pequeña, quizá antes de que supiera que significaba la depresión.
Soy atea, mis ideas están perfectamente bien fundamentadas, en un principio llegué a la conclusión de que Dios no existe mediante una lógica demasiado básica pero con el tiempo he ido mejorando mis teorías, la religión es un tema interesante, pero este blog no es para eso.
Me molesta mucho que la gente no me escuche cuando hablo, tener que repetir las cosas o que no se me entienda, por lo tanto, evito hablar tanto como puedo.
Soy la mejor de mi clase, o eso dicen los números de los maestros.
A pesar de ser ''la mejor'', no creo que haya alguien en este mundo que odie la escuela tanto como yo.
Creo que las escuelas son salas de tortura, y que a partir de cierta edad los niños deberían poder elegir a qué quieren dedicarse, para no malgastar su tiempo ''estudiando'' cosas que no les servirán en lo absoluto y que eventualmente olvidarán debido al desinterés.
Considero que mi naturaleza depresiva ha sido la causa de que sea capaz de razonar un poco mejor que la mayor parte de los niños de mi edad, pero desearía haber nacido siendo una niña totalmente normal, no me importaría mucho ser tonta y superficial, siempre y cuando pudiese ser feliz.
Me parece impresionante imaginar a una persona capaz de ser inteligente y feliz a la vez, me parece que la felicidad y la inteligencia son cualidades totalmente incompatibles entre sí.
Me molesta mucho la gente estúpida, creo que nadie en el mundo hace más daño que una persona ignorante y tonta.
Tengo pocos amigos, como es de esperarse, no suelo caerle bien a mis compañeros de clase y muchas veces tratan de hacerme quedar mal ante los maestros, eso pasa a todos los niños con calificaciones medianamente buenas, así que no me quejo.
Aunque es difícil hacerme enfadar, cuando algo me saca de quicio puedo llegar a actuar de manera precipitada e imprudente, ese es uno de mis puntos débiles y constantemente me meto en problemas por ello.
Mi memoria a largo plazo es terrible, casi no soy capaz de recordar lo que ocurrió un mes atrás, aunque tengo la sospecha de que yo misma me ocasioné este ''defecto''.
La persona que más odio en el mundo es mi madre.
Estoy totalmente a favor del aborto.
Creo que todo en el cielo es hermoso (Y no, no me refiero a la dimensión mágica en la que creen los religiosos), todo lo que ocurre en el es digno de admirar, y si pudiera renacer me gustaría ser un pájaro que sea capaz de volar muy alto, talvez un halcón o un águila. Mas que nada porque las aves viven mucho menos que los seres humanos, pero durante toda su vida son capaces de admirar el hermoso cielo.
No me gusta comprar ropa, porque creo que es una manera estúpida de gastar el dinero.
Considero que solo vale la pena gastar el dinero en: Tecnología, libros, buena comida y la comodidad de la casa.
Aprecio las horas de sueño más que a nada en el mundo, aún si solo alcanzo a dormir 2 horas.
He tenido una pesadilla o sueño todos los días de mi vida.
Constantemente sueño la muerte de mis familiares, a veces sueño que mato a alguien y otras sueño que estoy siendo perseguida. De hecho, algunas pesadillas han sido tan horribles que aún puedo recordarlas.
Tuve permarexia cuando tenía 11 o 12 años.
Cuando era más pequeña era muy gorda, me lo recordaban bastante, mas que nada por mi madre y mi hermana, por lo cual durante un tiempo dejé de comer e hice dietas bastante peligrosas.
Por muy tonto que pueda sonar, creo que la comida es una de las cosas que hacen a la vida algo soportable.
Constantemente tengo pensamientos suicidas y autodestructivos, por lo cual trato simplemente de no pensar, creo que mi mente es mi peor enemiga.
Hasta ahora, el año más horrible de mi vida ha sido el 2015.
La actitud de los adolescentes normales (o al menos los que conozco) me da mucho asco.
Odio a los seres humanos, casi a todos por igual, ser parte de la humanidad también me asquea bastante, aunque creo que esto lo he mencionado antes.
Nunca me he enamorado o he sentido atracción hacia nadie, ni hombres ni mujeres. Aunque algunos interpretan que quizás soy lesbiana lo cierto es que odio a hombres y mujeres por igual y estoy casi segura de que nunca seré capaz de sentir amor hacia nadie. Sin embargo, los libros y los doramas de amor me entretienen bastante.
La única persona a la que alguna vez le gusté fue rechazada 3 veces, terminó odiándome y nunca volvió a hablarme.
Tengo gustos extraños, mucho más extraños de lo que me gustaría admitir.
Detesto el ruido y la música escandalosa.
A pesar del ruido, adoro observar los voladores y las tormentas eléctricas.
No tengo miedo a la muerte, aunque morir quemada me parece terrible.
Siempre he creído que no llegaré a cumplir más de 20 años.
Me gusta cantar y lo hago bastante bien.
Soy capaz de llenar 3 diarios en un año.
Apoyo el hecho de que la eutanasia se legalice.
Estoy casi segura de que tengo algún problema mental, pero no me apetece en absoluto ir con un psiquiatra o psicólogo.
No soy capaz de tocar ningún instrumento, no soy buena en ningún deporte o disciplina y no tengo ningún talento físico.
Odio todos los deportes, aunque suelo hacer mucho ejercicio.
La parte de mi cuerpo que más me gusta es mi cabello.
Mi color favorito es el azul, pero me identifico con el color blanco.
No tengo un género de música preferido, pero mi cantante favorita es Sia Fürler.
Me gustan algunas canciones de rock, algunas de pop y otras de punk.
He visto varios animes, aunque no tengo uno favorito.
Creo que algunos otakus son bastante fastidiosos.
Puedo mantener conversaciones en inglés y hablar un japonés muy básico.
Si pudiera salir de este país y elegir el que yo quiera para quedarme, talvez me iría a Holanda o Alemania.

Estoy segura de que hay alguien como yo en alguna parte del mundo, pero se puede asegurar con mucha certeza que soy una tipa rara, y quizás después de leer esto estarás seguro de que estoy loca y saldrás volando del blog, en realidad no importa, es un riesgo que puedo correr sin ningún miedo, de cualquier forma, esta pantalla nos separa bastante ¿no lo crees?, desde aquí, mi locura nunca podría afectarte.



Pasado, felicidad y posiciones.

Estoy más que segura de que nadie en este mundo está interesado en leer este blog, quien lo esté debe ser alguien que de verdad no tiene nada que hacer o se encuentra en la misma situación patética que yo. Lo cierto es que cuando comienzo a escribir estoy muy molesta, muy triste, tengo ganas de destruirme a mi misma, siento mi piel erizarse y odio al mundo entero. Sin embargo, al terminar, casi siempre me siento mucho más tranquila y menos estresada.
En realidad este blog no fue hecho para que nadie lo lea, si en serio alguien llegara hasta aquí, hasta este punto de mi triste blog, me sentiría muy avergonzada. Ninguna de mis entradas tienen más de 4 visitas, me gustaría que de esas cuatro visitas al menos una persona se detuviera a leer lo que he tratado de hacer escuchar a esas personas invisibles de mi mente.

Ya no tengo deseos de ser feliz Geniy, me da igual todo, me da igual si muero el día de hoy, o si mi familia desaparece, me da igual si el mundo se acaba en este momento, no hay ningún problema, porque probablemente soy la persona más desinteresada del mundo, ¿no es así?, eso es lo que parece, o lo que creo parecer. Algunas cosas me importan todavía, siempre el presente, nunca el pasado, a veces el futuro. Es increíble la gran capacidad para olvidar que he desarrollado, en serio puedo hacer de cuenta que no existió el día de ayer, que conveniente ¿no lo crees?.
Cuando alguien trata de recordar momentos que pasó conmigo, se encuentra con una persona que murió la noche anterior y renació con el nuevo día. Todo es tan triste en esta vida, me pregunto si habrá algo que valga la pena recordar, siempre trato de olvidarlo todo, para bien o para mal, lo consigo.
Es invierno y hace mucho calor, me hace sentir que estoy en el infierno, y es que este lugar es prácticamente eso, el infierno. Tuve que nacer en este lugar, en medio de esta locura, todos ellos están locos, y yo ¿Qué se supone que haga yo? ¿Volverme loca quizás?. Tengo mi propia teoría, talvez, aún si estaba destinada a nacer en esta ciudad tan mediocre y asquerosa, podría haber nacido en una casa más humilde talvez, pero por lo menos feliz. Hay quienes nacen en la gloria, y otros naces entre la mierda, yo probablemente nací justo en el medio. Mi situación me recuerda de alguna forma a una cárcel, del otro lado de la cerca electrificada se encuentra la gente libre que trata de conseguir una mejor vida, mientras que en el interior se encuentran esas personas corrompidas por la vida y la sociedad, ¿en qué parte me encuentro yo?, justo encima de la cerca, electrocutándome todo el tiempo. A veces desearía haber nacido en una familia rica, con todo a mi disposición, sin tener que preocuparme de nada, qué hermoso hubiese sido nacer siendo hermosa e inteligente como esas personas que suelo encontrarme todos los días. Me pregunto qué es lo que yo hice para acabar así o más bien, qué hicieron los demás para merecer ser más afortunados que yo.

Los adolescentes son unos dramáticos ¿verdad?, nada de lo que me ocurre tiene una pizca de importancia. La muerte, las heridas, los gritos, los ataques, la escasez, todo eso son cosas que mi mente joven e inmadura ha puesto en un rango demasiado alto, tiene que ser así, todo mundo debe tener los mismos problemas y debo ser yo quien exagera y dramatiza por estas tonterías sin importancia. Me gustaría que alguien mayor que yo, que haya sufrido de verdad, viniese a decirme cuán estúpida, mimada y exagerada soy, me sentiría mucho mejor, talvez podría estar conforme y nunca volver a quejarme de nada.


sábado, 26 de diciembre de 2015

Razones para vivir

Ustedes chicos, son muy afortunados ¿no lo creen?, cuando quieren algo lo tienen, que tristes se ponen cuando las cosas no salen como desean, y qué decir de cuando tienen que esperar unos meses para tener aquello que creen necesitar.
No todo el mundo es igual ¿cierto?, asumo que algunos de ustedes han tenido una vida de mierda, estoy segura de que mis problemas son un juego de críos para alguien tan maduro y experimentado como tú, dirás que soy una niña mimada que en realidad no debería estar quejándose. ¿Sabes algo? Puede que tengas toda la razón, es entonces cuando me planteo lo terriblemente malagradecida y avariciosa que soy y siento algo de vergüenza. Pero piénsalo bien, tú, mi amigo que ha sufrido una terrible vida de maltratos y desilusiones, ¿acaso consideras que debo amar mi vida? Me pregunto seriamente si tu amarías la vida si fueras yo. Me imagino en el peor de los escenarios y me siento mucho mejor, como cuando tengo una pesadilla y después de despertar apanicada miro a mi alrededor y por muy terrible que sea la situación me siento mucho mas tranquila.
¿Te ha pasado pequeño héroe? Despertar de una pesadilla, mirar a tu al rededor y notar que es la realidad.
Estoy cansada, me han golpeado algunas veces, y dirás que los golpes son lo peor que puede pasarle a alguien, pero yo creo que no es así, no del todo. Los gritos, ese horror, odio los gritos, odio tener que escuchar sus quejas, ¿qué pensará si en uno de sus ataques sube a verme y estoy colgando del cuello? Me muero de ganas por saberlo, me gustaría verlo por mi misma.

viernes, 24 de julio de 2015

Deseos de una criatura muy rara.

Cuando veo la Luna siento que mi corazón late más fuerte. Tan brillante y blanca, se mezcla con la oscuridad y es tan generosa que le brinda su esplendor con discreción, sin llegar a ser cegadora como el Sol. La manera en la que las estrellas la acompañan es preciosa, adoro como el cielo de un azul tan oscuro que es casi negro se convierte en un agradable azul rey con la ayuda de la luna y las estrellas. Cuando era más pequeña, sin que nadie me dijera nada, me imaginé que algo tan lindo como la Luna debía ser madre del mundo, siempre creí que la Luna era capaz de conceder deseos, yo siempre le rezaba a la Luna, siempre le pedía deseos. Quería dinero, quería comida, quería juguetes... que lindos eran esos días, la Luna ha sido testigo de ello. Ha pasado el tiempo. Ha pasado mucho tiempo.
Sin embargo, ahora ya no creo en creadores, ni en deseos, ni en milagros. La Luna no puede pensar ¿cierto? tampoco puede vernos, no puede cumplir deseos. Me parece triste la realidad Geniy, me encantaría que mis pensamientos pudieran convertirse en realidad. Sería tan lindo que mi fantasía fuera mi realidad.
Si todos mis deseos se cumplieran...
El dinero no existiría.
Los animales no existirían, aquí solo estaría yo.
La Luna sería mi amiga.
El Sol nunca saldría.
Las plantas me escucharían.
No necesitaría comer.
Dormiría todo el tiempo.
Andaría todo el tiempo bajo el agua.
No habría motivo para madurar.
Todo podría hacerse realidad, pero nada sería real.
Ninguna clase de Dios existiría.
Yo sería completamente feliz, Geniy...

El mundo.

Los colores hacen el mundo. La belleza de el Universo descansa en la agradable vista que nos proporcionan sus colores. El mundo es hermoso, ¿verdad?, ¿acaso no te gusta tu mundo?.
A mi me gusta este lugar, es precioso en realidad. ¿Has mirado al cielo ésta noche? yo si, lo hago todo el tiempo, es simplemente fascinante. El atardecer es increíble, nada hay más hermoso que ver el sol ocultarse, odio el sol, me alegro cuando se va. El día no tiene nada de interesante, el día es tan cansado, la visibilidad es asquerosa, todo tan luminoso, los colores bajo la luz no son agradables, me hubiera gustado que el día no existiera. Las flores son tan lindas, son tan tranquilas, son tan coloridas. Amo este mundo, me encanta.
Este mundo sinceramente me da mucha pena.
Incluso si considero hermoso este lugar, me parece algo penosa la manera en la que ha sido desperdiciado, poniendo tanta desgracia dentro de él. La simple existencia de la vida animal es una gran pérdida para este paraíso. Cuando digo vida animal, me refiero a todos los seres capaces de moverse por voluntad propia, por instinto, por lo que sea. Y si, los seres humanos entran es ese rango, no son más que animales, me da igual si suena triste.
Los seres humanos creen que todo gira en torno a ellos, demonios, cuánta arrogancia. Que suerte han tenido estas criaturas malditas, aunque bueno, la suerte más defectuosa que alguien se pueda imaginar. Son solo un parásito mal que vive en la Tierra.
Los animales también son unos malditos. Muchos dicen que los animales son ''inocentes'', se molestan tanto cuando maltratan a los animales, odian tanto ver a los animales siendo heridos por culpa del humano. ''Inocencia'' tienen los animales, no pueden pensar, pobrecitos, debemos tratarlos bien, ¿verdad?. Los animales no se tratan bien entre sí, se lastiman mucho ¿sabes? algunos leones matan a su padre para ser los jefes de la manada. Son malos, malos, malos.
Todo lo que se mueve, es malo.
¿Por qué maltratas a un animal? tal vez porque te molesta algo que hizo, tal vez porque le temes...no, es por la misma razón por la cual una serpiente mata a un ciervo. Eres malo, malo, muy malo. ''No le hagas eso a ese pobre animal, ¿que no ves que es inocente? el no merece esto''. Pues lo mismo digo yo, ¿por qué maltratas a ese humano?¿que no ves que es inocente y no se lo merece?.
¿Cuál es la diferencia entre un humano y un animal? ¿el animal es inocente y no sabe lo que hace?, es cierto, muy cierto, la pobre criatura no tiene idea de lo que hace, pero déjame decirte algo: el ser humano tampoco. Tan solo son otros animales, igual tienen instinto ¿sabes?, la razón no tiene nada que ver con el instinto.
Oh, no te avergüences por favor, no tiene nada de malo ser un patético animal, tu no pediste serlo, al igual que esa cucaracha que masacraste por el simple hecho de darte asco, como humano que eres. Es impresionante como se maneja todo en el cerebro humano. Pobres humanos, pobres animales, pero sobre todo, pobre mundo, nadie se tiene la culpa.
Algunos animales tienen garras, veneno, dientes afilados, rapidez extraordinaria, capacidad de camuflaje, una organización increíble, tamaño imponente... ¿y el humano que tiene? ¿puedes ver lo inútil y vulnerable que sería el humano sin su ''raciocinio''. En este mundo gana el mas fuerte. Un animal relativamente pequeño, sin garras, sin rapidez y sin grandes dientes como el ser humano sería presa fácil hasta para una hormiga. Seríamos más inútiles y desgraciados que una babosa, que una cucaracha. Pero no es así, el humano ha dominado todo, puede declararse rey de algo por el simple hecho de conocerlo. ¿Cómo ha podido un ser enclenque como el humano sobrevivir y dominar todo?, pues porque su arma es la mente, más potente que las garras, el veneno y los dientes.
Sin embargo, seguimos siendo solo animales ''inocentes'' que no saben lo que hacen, un gatito y tú son prácticamente lo mismo, por lo cual, si vas a sentir compasión de un gato que tiene hambre, ¿por qué no sientes compasión de un humano que tiene hambre? eres malvado.
Que risa da todo esto, soy una humana también yo. Ciertamente no me arrepiento de serlo, me da muy igual, sería lo mismo que haber nacido siendo una mosca, exactamente lo mismo. Yo también soy mala, soy una humana lamentable pero ¡hombre! ¡tu también lo eres! ¡¿no eres muy feliz de ésta forma?!. Que malos son todos, a mi me parece que la vida animal es una desgracia para este mundo tan hermoso, es una verdadera desgracia.

Me deshago.

Creo que necesito ayuda, pero no quiero ayuda.
He estado pensando que es rara la manera en la que todo me resbala, no hay problema por nada. No tengo miedo, no siento nada. Alguna vez deseé esto, lo recuerdo bien, siempre quise no sentir nada, llegué a añorar no tener sentimientos. Ahora mismo, no pasa nada, no siento tristeza, ni nostalgia, ni ira, ni felicidad, estoy bien, a mi me gusta ser así pero, ¿no les molesta a los demás ver mi cara seria?, supongo que si.
Creo que me estoy volviendo loca.
Definitivamente es raro, estando sola en mi habitación, de la nada me sale una sonrisa, yo misma ignoro la razón de mi repentino cambio de humor, pues en realidad no hay nada que me haga sonreír, nada en especial. La gente sonríe cuando está feliz ¿verdad? ah, con que a eso se le llama ''felicidad''.
Geniy, creo que ya encontré mi felicidad, creo que ya sé la razón de mi sonrisa. Estoy sola, estoy feliz, muy feliz Geniy,
La tranquilidad es parte de mi, ya no es algo que me rodeé, es algo que me habita, hasta mis sentidos se encuentran de alguna forma sedados, como si durmieran.
Es como si hubiese muerto.
Siempre deseé esto, lo sabes, no ha cambiado, yo no he cambiado. Deseaba ser feliz, añoraba la tranquilidad, la soledad, la oscuridad, siempre lo deseé, siempre supe que esta era mi felicidad. Pero...hay un problema grave Geniy. ¿Tu sabes que es tranquilo, solitario y oscuro a la vez?, si. Son exactamente los adjetivos con  los que solía describir a la muerte, siempre deseé estar en un lugar que reuniera esas características, básicamente, siempre deseé morir. Mira, ahora mismo siento la tranquilidad, la soledad y la oscuridad conmigo, soy tan feliz que es difícil describirlo con palabras, la sonrisa estúpida que se dibuja en  mi cara no es más que la verdadera felicidad.
Me parece increíblemente hermoso, nunca había sonreído de esta manera, es la primera vez que sonrío sin que nada lo ocasione, nunca había sentido la verdadera felicidad.
¿No es gracioso como la pesadilla de muchos es mi sueño?
Temen a la muerte, temen a la oscuridad, temen a la soledad, temen a todo Geniy, están llenos de miedo. Yo no le temo a nada, soy totalmente feliz, ya no siento mi propia existencia y no puedo concebir una mejor dicha que esa, me gustaría que este momento durara para siempre, aunque...pensándolo bien... ¿no sería eso morir?.

domingo, 19 de julio de 2015

Soledad

Cuando estoy en la escuela siempre estoy sola, estoy leyendo, durmiendo, contestando, escribiendo, dibujando. No hablo, no recuerdo haber reído, no hay motivo para reír. Veo que todos se ríen, se ven saludables y parecen personas normales, personas muy normales, no hacen más que actuar todos iguales.
Creo que antes no era así, ciertamente todo cambió éste año, 2015. Yo recuerdo haber reído mucho, algunos maestros me regañaban por hablar demasiado, es curioso, tiene un tiempo que ningún maestro se molesta conmigo. ¿Cómo te puedes molestar con alguien que ni siquiera existe?. Algunas veces llegan personas que se compadecen de mi, es molesto, pues la compasión no sirve conmigo, yo no necesito la compasión de nadie. Estoy sola porque todos me han dejado sola, no necesito estar acompañada ahora, estoy bien así, hace un tiempo que me acostumbré a la soledad.
Hace un tiempo tuve una amiga, la conocí en primero de secundaria, éramos muy buenas amigas, basta con decir que no nos separábamos nunca, donde estaba una estaba la otra. Es bonito tener amigos ¿verdad? yo creo que yo no estoy hecha para tener amigos. Mi amiga y yo siempre soñamos con no estar solas, queríamos tener un grupo, éramos algo así como las ''marginadas'' del salón, a pesar de que no había motivo aparente para no tener ''grupo''. Es estúpido que los salones se dividan en grupos, ¿estamos en el kinder?. Bueno, pasó el tiempo. Mi amiga se llevaba mejor con los demás que yo, en lo personal no me importaba, yo estaba bien con tenerlos de mi lado, no eran mis amigos pero tampoco eran mis enemigos.
Éste año llegaron al salón  muchas personas nuevas, mi amiga y yo nos apresuramos a hacer amigos y creamos un ''grupo'' de 7 personas. Pero algo se torció. 
Mi amiga se aburrió de mi, ella, que solía esperarme todo el tiempo y preferir estar conmigo que con los demás, simplemente dejó de hablarme. Se consiguió un novio y muchos amigos y se convirtió en la misma clase de persona de la cual nos burlábamos antes. Me peleé con ella y no nos hablamos por un tiempo, fui yo quien tuvo que solucionar las cosas, ¿por qué la gente normal es tan cobarde?. Siempre me toca a mi deshacerme de mi orgullo, ¿cuándo le tocará a los demás olvidar su orgullo por mi? no soy yo la única humana del mundo, al menos eso quiero creer.
No volvimos a ser amigas, no como antes. Justo ahora no tengo a nadie a quien pueda considerar mi amigo, tampoco lo necesito, Si todos los humanos son como mi amiga, prefiero guardar distancia de ellos.
Duele un poco a veces. No me duele el presente, pues es cómodo y me gusta, pero me lastima el pasado, que está lleno de recuerdos. A veces siento que vivo de nostalgia y de recuerdos.
En realidad no me importa estar sola, está bien para mi, ¿sabes de todo lo que me he librado? no tengo que preocuparme por nadie, puedo ver morir a alguien frente a mi y no me provocará ningún sentimiento, no hay problema, a mi no me importan los humanos. Está bien sufrir, todo en ésta vida sufre, los humanos están aquí para sufrir al igual que todos los demás animales, no importa sufrir sola o acompañada. Claro que estar sola es menos doloroso, pues no hay nadie a quien extrañar, ni por quien llorar. 

Hombre, si puedo protegerme ¿por qué no hacerlo? ser egoísta no es problema, quiero hacerme feliz a mi misma, porque obviamente nadie vendrá a hacerme feliz, ¿o acaso tú lo harás?

Cortarse las venas.

Hasta ahora me he auto lesionado unas 4 o 5 veces, todas en el mismo año. Comencé con las uñas, rascando mi brazo izquierdo hasta que sangraba, así, cuando alguien lo veía y preguntaba que había pasado yo simplemente respondía que me había raspado,  y era creíble, pues de verdad parecían unos desafortunados raspones. También me corté con las uñas, mordiéndolas un poco para que tengan filo, de esa forma son el cuchillo perfecto, mis uñas son largas para algo.
Sin embargo, hace poco me corté con una rasuradora, apretando fuerte las cuchillas contra la piel y luego jalándola hacia abajo. Quedaron unas buenas heridas, dolieron bastante pero duraron poco, fueron heridas superficiales. Debo estar demente, he estado cortándome seguido con la rasuradora, siempre trato de hacer heridas más profundas, estoy definitivamente loca, lastimándome por puro gusto. Antes creía que era masoquista, ahora estoy segura de serlo.
Sin embargo, ayer cuando me quedé dormida tuve un sueño terrible. Soñé que una de las cortadas era demasiado profunda y alcanzó a rajar una vena; sangraba y sangraba, no se detenía, sabía que me moriría.
Ahora recuerdo el sueño y pienso, ¿Qué pasaría si lo acontecido en el sueño se volviese real? no tengo problema en morir, pero morir desangrada no es la muerte que desearía.
La rasuradora puede llegar a transmitir enfermedades ¿sabes?, es difícil esconder las heridas, todos preguntan ''¿qué te pasó?'', como si no pudieran deducirlo esos idiotas.